EL ARCHIVO DE BENJAMIN EN LA BNI

Cuando Benjamin sintió que el suelo empezaba a temblar bajo sus pies comenzó a pensar en la posibilidad de emigrar a Palestina, como hacían entonces muchos judíos alemanes. Aunque nunca llegó a marcharse, le iba mandando materiales a su amigo íntimo Gershom Scholem, que fue jefe del departamento de Judaica de la Biblioteca Nacional y desde 1925 profesor en la Universidad Hebrea. De hecho, Benjamin le escribió a Scholem que esos materiales eran parte del archivo Beniaminia que estaba construyendo lentamente. Benjamin, como Zweig, comprendió que si moría, la Biblioteca Nacional sería el único refugio seguro para su trabajo intelectual, cuando todo lo demás se hubiese perdido.